Cultivá, no seas cogollero

La ilegalidad y la estigmatización constante ha llevado a los cultivadores y usuarios de cannabis a vivir en la clandestinidad. Vistos desde el Estado como delincuentes quedan a la merced de sus propias herramientas para enfrentar los diferentes flagelos que la cotidianeidad presenta. En este caso haremos referencia a los ladrones de cultivos, más conocidos como cogolleros.

Existen cientos de testimonios de víctimas de ladrones de plantas. Este puede ser un extraño sin escrúpulos, un vecino oportunista o algún rufián bien informado. Lo que está claro es que, mientras el acceso a la marihuana sea ilegal, las únicas soluciones seguirán siendo caseras.

La ausencia de políticas públicas que amparen el derecho de los cultivadores y usuarios cannábicos solo favorecen el accionar de los cogolleros que, lejos del alcance mediático y con el código penal bajo el brazo, actúan con la impunidad de saber que sus víctimas no podrán denunciarlos.

“Soy una mujer grande, es mi medicina, mi derecho a la vida. Cultivo lo que consumo, hago medicinas, llevo a un hospital. Es un derecho privado que está siendo vulnerado. Y no tenía donde acudir”.

Adriana, cultivadora

Esas fueron las palabras de Adriana, una vecina que se enteró que en su barrio se corría un rumor que decía: “La casa de la gorda está regalada, le re cabe”.

Mientras continúe existiendo el agujero negro del sistema penal y estos delincuentes sigan lucrando con un mercado negro incapaz de abastecer la creciente demanda, los cultivadores se protegerán con sus propios métodos.

En su caso, durante la temporada 2013, Adriana recibió un arma de fuego de un amigo. Cambio sus horarios de sueño para poder hacer guardia toda la noche – durante tres meses durmió de 18 a 24 hs – y esperar en las penumbras a ese enemigo silencioso con el que nadie quiere tener contacto.

Aguantó hasta mayo y se apuró a cortar las plantas. Pasó toda una tarde cosechando y por la noche apagó las luces de la casa y se acostó a dormir después de tantas semanas a contramano. Por supuesto, le costó cerrar los ojos pero logró relajarse y concebir el sueño.

Pero la temporada 2014 no fue mejor. Adriana no tuvo opción que continuar con el mismo método de seguridad pero no aguantó. Una trágica noticia que llegaba de La Pampa le quitó las fuerzas. Claudio Méndez, un joven de 26 años, había sido asesinado de un disparo en lo que los medios en un principio definieron como un simple intento de robo, pero que finalmente se confirmaría como la primera víctima fatal de los cogolleros en Argentina.

“Ya no tenía valor. La guardia solo traía angustia, eso no es cultivar. Además de las plantas, se llevaron mi tranquilidad”.

Adriana, cultivadora

La vulnerabilidad del colectivo cannábico queda más que expuesta que nunca, a esta altura podríamos definirla como escandalosa. Mientras aumentan los allanamientos y detenciones de cultivadores y activistas, los verdaderos delincuentes gozan de su impunidad. En este contexto se vuelve urgente la necesidad de la regulación del cannabis que contemple la realidad de los usuarios, de acuerdo a lo que establece la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos.

4 respuestas a «Cultivá, no seas cogollero»

  1. Me sucedió hace menos de un mes!!! Tengo dos perras cuidando mi patio y por naturaleza, O enfermedad, siempre he sido noctámbula. Diluviaba y debí cerrar el acceso al patio de las perras pese a que estaban alertas y enloquecidas. Me acosté 5.30… Me levanté 8.30…Y me habían robado mis plantas para medicinas, que comparto con quienes las necesitan, sin lucrar. Todos sabemos del esfuerzo y trabajo que implica el cultivo y la elaboración de los productos. Tengo un arma de fuego, pero podría soportar el peso de mi conciencia??? Estamos a la buena de Dios. Necesitamos legalización YA!

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