Del paraguayo al cogollo, de aprender a enseñar

El es César. Es Oriundo de Villa Raffo, una localidad ubicada en la zona oeste de la Provincia de Buenos Aires. Actualmente vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es cultivador y usuario de cannabis.

Conoció la marihuana cuando tenía 15 años, allá por el 2005. Por aquel entonces la información que circulaba era mucho más escasa. Hablar de flores de marihuana no era común, la mayoría conocía el cannabis como el popular “paraguayo”. Ni más ni menos que el producto de mala calidad que ofrece narcotráfico.

“Cuando lo probé por primera vez se me vinieron muchas cosas a la cabeza, pensaba que me iba a volver un adicto”

Cargado de prejuicios inició su camino como un simple usuario recreativo. Con el paso del tiempo, mediado por la acumulación de interés y la presencia en su vida de personas que lo influenciaron positivamente sobre el cultivo, cambió su forma de vincularse con la planta.

Reconoció nuevas características y usos, logró deconstruir su mirada sobre las propiedades psicoactivas de la planta y pudo reconocer efectos medicinales que colaboraron en resolver uno de sus problemas cotidianos, el insomnio.

“A partir de ese momento empecé con la selección de genéticas para uso medicinal. Y por supuesto sigo utilizándola para uso recreativo”.

Cultivo para todos

Con intenciones de tener un espacio donde poder compartir sus cultivos, hace dos años creó una cuenta en Instagram: @cannabis.es.vida. Como para la mayoría, al principio solo era un espacio para publicar fotos. Con el tiempo los seguidores comenzaron a subir y actualmente su comunidad está compuesta por casi 6.000 personas.

“Me di cuenta que había mucha gente interesada en cultivar y que no había muchos que explicaran como hacerlo”

Aunque su humildad lo obliga a aclarar que no es “un sabiondo de la materia”, sus años de experiencia en la producción de cannabis artesanal le permitió transmitir conocimientos básicos a aquellos principiantes que se iniciaban en la aventura del autocultivo.

“Decidí que la página pase a ser un espacio donde enseñar a cultivar”

Con un alto nivel de exigencia y mucha precaución, colaboró con decenas de nuevos cultivadores. Siempre hablando desde su propia práctica y sumando nuevos conocimientos a partir de investigaciones o experiencias compartidas por otros usuarios.

Una forma de vida

Para Cesar el cannabis no se volvió simplemente un cable a tierra o una nueva forma de pasar el tiempo con amigos. Las propiedades medicinales mejoraron un aspecto importante de su vida y su reconocimiento en el ambiente le permitió iniciar su propio emprendimiento: @safelighting

“Empezó como una autosuficiencia en iluminación para mi cultivo y pasó a ser mi fuente de trabajo”.

La ilegalidad evita que se desarrolle un mercado cannábico que involucraría a un gran parte de la sociedad. Aun así, algunas áreas vinculadas al cultivo si pueden comerciarse libremente, como es el caso de la “iluminación para horticultura”.

En un contexto que es complejo para cualquier pyme, el caso de César no es la excepción. Pese a considerar que cuenta con un producto muy equilibrado en cuanto a la relación precio calidad, el limitante es la situación económica del país.

Restringido por la inestabilidad de los precios de los proveedores, se ve obligado a realizar grandes inversiones para sostener un producto tecnológicamente actualizado y lograr una mínima rentabilidad.

Una respuesta a «Del paraguayo al cogollo, de aprender a enseñar»

  1. Grande César! Gracias a vos aprendí un montón de cosas. Te sigo desde que empezaste y hoy en día yo también quiero abrir mi página de cultivo.
    Referente. BH bro

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